El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Lorenzo, dejo en vuestras manos
el cuidado y gobierno de mi casa
hasta que vuelva mi señor: al cielo
le he hecho secreta promesa
de vivir en la plegaria y la meditación,
en la sola compañía de Nerisa,
hasta que vuelvan su esposo y mi señor.
A dos millas hay un monasterio;
en él residiremos. Os suplico
que no os neguéis a un encargo
impuesto por mi amor y la necesidad.
LORENZO
Señora, de todo corazón
obedeceré vuestros deseos.
PORCIA
Ya todos los de casa conocen mi intención
y van a aceptaros a vos y a Yésica
en el lugar de Basanio y el mío propio.
Quedad con Dios hasta que volvamos a vernos.
LORENZO
Que os acompañen horas felices
y gratos pensamientos.
YÉSICA
Y vuestros deseos se vean realizados.
PORCIA
Os lo agradezco, y me complace
deseároslo igualmente. Adiós, Yésica.