El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia llevaré mi puñal con más donaire;
medio niño, medio hombre, hablaré
con voz atiplada; dos pasos menudos
cambiaré en viril zancada; hablaré de peleas
como un mozo fanfarrón[43]; diré raras mentiras
sobre damas principales que me deseaban
y que, al yo negarme, enfermaban y morían
(¡qué iba yo a hacer!). Después me pesará
y sentiré haberlas matado.
Contando muchas de esas mentirillas,
la gente pensará que ya hace más de un año
que salí de la escuela. Llevo en la cabeza
mil juegos de mozos presumidos
y pienso ejecutarlos.
NERISA
Entonces, ¿vamos de hombres?
PORCIA
¡Uf! ¡Vaya una pregunta
si hubiera de explicarla un mal pensado!
Vamos, te contaré todo mi plan
en el carruaje, que ya nos aguarda
a la entrada del parque; conque aprisa,
porque hoy nos esperan veinte millas.
Salen.