El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Entonces, peor. Bastantes cristianos éramos ya, todos los que podÃamos acoplarnos. Esto de hacer cristianos hará que suban los cerdos y, si todos nos ponemos a comer carne de cerdo, dentro de poco no podremos comprar ni panceta para asar.
Entra LORENZO.
YÉSICA
Le voy a contar a mi marido lo que dices, Lanzarote: aquà viene.
LORENZO
Me vas a dar celos, Lanzarote, como sigas arrinconando a mi mujer.
YÉSICA
No temas, Lorenzo: Lanzarote y yo estamos peleados. Me dice sin rodeos que no podré ganar el cielo por ser hija de judÃo y que tú no eres un buen miembro de la comunidad, porque al convertir a una judÃa haces que suba el cerdo.
LORENZO
De eso puedo yo responder mejor ante la comunidad que tú de hincharle el vientre a la mora, pues la dejaste preñada, Lanzarote.
LANZAROTE
En mala hora la mora me enamora y en buena hora se desflora.
LORENZO