El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia ¡Hasta un bobo sabe jugar con las palabras! Creo que la gracia del ingenio pronto guardará silencio, y no habrá más habla que la del loro.— Anda, entra y diles que se dispongan para la cena.
LANZAROTE
Están dispuestos, señor: todos tienen hambre.
LORENZO
¡Dios santo, qué agudeza! Pues diles que dispongan la cena.
LANZAROTE
Está dispuesta, señor: solo faltan los cubiertos.
LORENZO
Pues, venga, cubiertos.
LANZAROTE
Eso no, señor, que yo sé descubrirme.
LORENZO
¡Y venga con equÃvocos! ¿Es que quieres apurar todo tu ingenio en un instante? Te lo suplico, entiende la palabra llana de un hombre llano: ve y diles a tus compañeros que pongan la mesa y sirvan la comida, que vamos a cenar.
LANZAROTE
La mesa, señor, la servirán; la comida, señor, la pondrán; y el cenar, pues, señor, que decidan el gusto y el deseo.
Sale.
LORENZO