El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia ¿Y si en mi casa hay una rata que molesta
y me complace gastar diez mil ducados
en envenenarla? ¿He respondido ya?
Hay quien no puede ver un cerdo asado,
quien delante de un gato se alborota,
y quien oyendo el chillido de la gaita
no puede contener la orina; pues el instinto,
señor del sentimiento, lo rige con arreglo
a lo que se ama o aborrece. Para responder:
así como no hay una razón que nos explique
el que este no pueda soportar un cerdo asado,
o ese un gato inofensivo y útil,
o aquel una gaita lanuda, y a la fuerza
caiga en la vergüenza inevitable
de ofender, ofendiéndose a sí mismo,
tampoco yo puedo dar razón, ni quiero,
fuera del odio arraigado y el firme rencor
que guardo a Antonio, de por qué llevo
contra él una ruina de pleito[46]. ¿Respondido?
BASANIO
Eso no es respuesta, despiadado,
que disculpe el curso de tu odio.
SHYLOCK
No tengo por qué complacerte en mi respuesta.
BASANIO
¿Mata el hombre todo aquello que no ama?
SHYLOCK