El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia PORCIA
Bien poco agradecida estaría vuestra esposa
si pudiera oír lo que ofrecéis.
GRACIANO
Yo tengo una mujer y la quiero de verdad.
En el cielo la quisiera, implorando
a los poderes que cambiasen al perro judío.
NERISA
Menos mal que lo decís a sus espaldas,
que, si no, peligraría la paz de vuestra casa.
SHYLOCK
¡Mira los maridos cristianos! Yo tengo una hija.
¡Ojalá se hubiera casado con cualquiera
de la cepa de Barrabás, y no con un cristiano!
Perdemos tiempo. Os lo ruego, dictad sentencia.
PORCIA
Tuya es la libra de carne de este mercader:
lo concede el tribunal y lo autoriza la ley.
SHYLOCK
¡Rectísimo juez!
PORCIA
Y la carne has de sacársela del pecho:
lo permite la ley y lo concede el tribunal.
SHYLOCK
¡Sapientísimo juez! ¡Qué sentencia!—
¡Vamos, prepárate!
PORCIA