El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Yo soy la triste causa de estas riñas.
PORCIA
No os apenéis. Sois bienvenido pese a todo.
BASANIO
Porcia, perdóname un agravio tan forzado.
En presencia de todos mis amigos,
te juro por tus bellos ojos,
en los cuales veo mi reflejo…
PORCIA
¿Habéis oído? Se ve doble en mis ojos:
uno en cada ojo. Pues jura con doblez
y serás digno de crédito.
BASANIO
¡Escúchame! Perdóname y te juro
que ya nunca faltaré a mis juramentos.
ANTONIO
He prestado mi cuerpo por su bien
y habría acabado mal de no haber sido
por quien se fue con vuestro anillo.
Me comprometo una vez más bajo fianza
de mi alma a que conscientemente
vuestro esposo ya nunca faltará a su palabra.
PORCIA
Seréis su garantía. Dadle este anillo
y pedidle que lo cuide mejor que el otro.
ANTONIO
Toma, Basanio. Jura que lo conservarás.