El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia ¿No me conocéis, anciano?
GOBO
¡Ay de mí, señor! Estoy casi ciego y no os conozco.
LANZAROTE
Sí, y aunque vierais bien, a lo mejor no me conocíais. Sabio es el padre que conoce a su hijo. Está bien, anciano, voy a daros noticias de vuestro hijo. [Se arrodilla] Dadme vuestra bendición. La verdad sale a la luz, el crimen no puede ocultarse, aunque pueda un hijo, y al final resplandece la verdad.
GOBO
Levantaos, señor, os lo suplico. Estoy seguro de que no sois mi hijo Lanzarote.
LANZAROTE
Os lo ruego, señor, no más chanzas y dadme vuestra bendición. Soy Lanzarote, vuestro hijo que ha sido, es y será.
GOBO
No puedo creer que seáis mi hijo.
LANZAROTE
Eso ya no lo sé, pero yo soy Lanzarote, criado del judío, y estoy seguro de que mi madre es vuestra esposa Margarita.
GOBO