El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia ¿Puede ser que el plomo la guarde? Pecado sería
tan vil pensamiento, como indigno
encerrar su mortaja en fosa plebeya.
¿Puedo pensar que la guarda la plata,
que vale diez veces menos que el oro de ley?
¡Ah, pensamiento pecador! Solo en oro
se puede engastar una gema tan rica.
Hay una moneda en Inglaterra que lleva
un ángel tallado en oro[38]; mas solo grabado.
Aquí el ángel está dentro, en lecho de oro.
Dadme la llave. Elijo este cofre,
y que la suerte me acompañe.
PORCIA
Tomadla, Príncipe, y si halláis
mi retrato seré vuestra.
PRÍNCIPE DE MARRUECOS [abre el cofre]
¡Perdición! ¿Qué hay aquí? Una calavera,
y en su ojo vacío, un manuscrito.
A ver lo que dice:
«Que no es oro cuanto luce
ya te han dicho y repetido.
Por ver solo mi apariencia
más de uno se ha vendido.
Tras el oro del sepulcro
vive el gusano escondido.
Ser audaz, mas no juicioso,
vivaz, pero desmedido,