Enrique IV
Enrique IV ¡Por Dios, pero si os conocí tan bien como el que os hizo! Oídme, señores, ¿cómo iba yo a matar al príncipe heredero? ¿Podía yo atacar al legítimo príncipe? Tú sabes que soy tan valiente como Hércules, pero mira el instinto: el león no toca al príncipe. El instinto es poderoso. Ahí estuve cobarde por instinto. Tendré mejor concepto de nosotros el resto de mis días: de mí, como un valiente león; de ti, como un verdadero príncipe. Por Dios, muchachos, ¡cuánto me alegra que tengáis el dinero! ¡Posadera, cierra bien las puertas! ¡Vela esta noche y reza mañana! ¡Caballeros, mozos, muchachos, almas generosas, sean vuestros todos los títulos de la camaradería! ¿Qué, nos divertimos? ¿Improvisamos una función?
PRÍNCIPE
Conforme. El argumento será tu huida.
FALSTAFF
¡Ah, basta ya de eso, Hal, por lo que más quieras!
Entra la POSADERA.
POSADERA
¡Ah, Jesús! ¡Señor príncipe!
PRÍNCIPE
¿Qué hay, señora posadera? ¿Qué cuentas?
POSADERA
Pues, señor, que a la puerta hay un noble de palacio y desea hablar con vos. Dice que viene de parte de vuestro padre.