Enrique IV
Enrique IV La escena también nos muestra lo mucho que comparten Hal y Falstaff (tanto más cuanto más enfrentados parecen). Además, el juego de réplica y contrarréplica, el contraste de versiones y la pirueta final constituyen un comentario cómico sobre la dificultad, en la que tanto insisten estas obras, de conocer la verdad de los hechos. La versión que da Falstaff es una demostración práctica de las artes del cobarde tortuoso y ocurrente. Cuando Hal confiaba en derrotarle con la versión real del robo, Falstaff vence inesperadamente con el as que guardaba en la bocamanga: «¡Por Dios, pero si os conocà tan bien como el que os hizo! OÃdme, señores, ¿cómo iba yo a matar al prÃncipe heredero? ¿PodÃa yo atacar al legÃtimo prÃncipe?»