Enrique IV
Enrique IV Señor, aquí están los músicos.
FALSTAFF
Que toquen.— Tocad, señores.— Dora, siéntate en mi rodilla. ¡Infame bravucón! El muy granuja huyó de mí como el azogue.
DORA
Claro, y tú le perseguiste igual que un templo[35]. Ah, putillo jabato de feria, ¿cuándo dejarás de luchar de día y pelear de noche y empezarás a componer tu viejo cuerpo para que vaya al cielo?
Entran el PRÍNCIPE y POINS disfrazados [de mozos de taberna].
FALSTAFF
Calla, Dora. No hables como una calavera, no me recuerdes mi fin.
DORA
Oye, ¿qué tal tipo es el príncipe?
FALSTAFF
Un buen muchacho, aunque simple. Habría sido un buen despensero; habría descortezado bien el pan.
DORA
Dicen que Poins tiene ingenio.
FALSTAFF
¿Ése, ingenio? Que cuelguen a ese mico: su ingenio es más espeso que la mostaza de Tewksbury; tiene menos gracia que un mazo.
DORA