Enrique IV
Enrique IV Entonces, ¿por qué le aprecia tanto el príncipe?
FALSTAFF
Porque tiene las piernas del mismo tamaño, juega bien al tejo, come congrio con hinojo, se traga cabos de vela ardiendo con el aguardiente, juega con los niños en el balancín, salta sobre los taburetes, maldice con gracia, lleva las botas ajustadas como las que anuncian las tiendas, no arma altercados contando chismes, y porque tiene otras capacidades retozonas que demuestran mente floja y cuerpo sano, por las que el príncipe le tolera; pues el príncipe es otro que tal: ponlos en una balanza, y el peso de un cabello bastará para inclinarla.
PRÍNCIPE
¿No querrá este cubo de rueda que le corten las orejas?
POINS
Vamos a zurrarle delante de su golfa.
PRÍNCIPE
Mira cómo el viejo mustio se deja rascar la olla como un loro.
POINS
¿No es admirable que el deseo sobreviva tantos años a la acción?
FALSTAFF
Bésame, Dora.
PRÍNCIPE