Hamlet
Hamlet HAMLET.— Mira la orden aquÃ. [Le enseña un pliego y vuelve a guardárselo] Podrás leerla en mejor ocasión, pero ¿quieres saber lo que yo hice?
HORACIO.— SÃ, yo os lo ruego.
HAMLET.— Ya ves cómo rodeado asà de traiciones, ya ellos habÃan empezado el drama, aun antes de que yo hubiese comprendido el prólogo. No obstante, siéntome al bufete, imagino una orden distinta y la escribo inmediatamente de buena letra… Yo creà algún tiempo (como todos los grandes señores) que el escribir bien fuese un desdoro, y aun no dejé de hacer muchos esfuerzos para olvidar esta habilidad, pero ahora conozco, Horacio, cuán útil me ha sido tenerla. ¿Quieres saber lo que el escrito contenÃa?
HORACIO.— SÃ, señor.
HAMLET.— Una súplica del rey dirigida con grandes instancias al de Inglaterra, como a su obediente feudatario, diciéndole que su recÃproca amistad florecerÃa como la palma robusta; que la paz, coronada de espigas, mantendrÃa la quietud de ambos imperios, uniéndolos en amor durable, con otras expresiones no menos afectuosas. Pidiéndole, por último, que, vista que fuese aquella carta, sin otro examen, hiciese perecer con pronta muerte a los dos mensajeros, no dándoles tiempo ni aun para confesar su delito.
HORACIO.— ¿Y cómo la pudisteis sellar?