Hamlet
Hamlet CLAUDIO.— Cubrid esta mesa de copas llenas de vino. Si Hamlet da la primera o segunda estocada, o en la tercera suerte da un quite al contrario, disparen toda la artillerÃa de las almenas. El rey beberá a la salud de Hamlet echando en la copa una perla más preciosa que la que han usado en su corona los cuatro últimos soberanos daneses. Traed las copas, y el timbal diga a las trompetas, las trompetas al artillero distante, los cañones al cielo, y el cielo a la tierra: Ahora brinda el rey de Dinamarca a la salud de Hamlet… Comenzad, y vosotros que habéis de juzgarlos, observad atentos.
HAMLET.— Vamos.
LAERTES.— Vamos, señor.
Batallan Hamlet y Laertes.
HAMLET.— Una.
LAERTES.— No.
HAMLET.— Que juzguen.
ENRIQUE.— Una estocada, no hay duda.
LAERTES.— Bien, a otra.
CLAUDIO.— Esperad… Dadme de beber. [Claudio echa una perla en la copa y bebe, alarga después la copa a Hamlet, y el rehúsa tomarla. Suena a lo lejos ruido de trompetas y cañonazos] Hamlet, esta perla es para ti, y brindo con ella a tu salud. Dadle la copa.
HAMLET.— Esperad un poco. Quiero dar este bote primero. [Vuelven a batallar] Vamos… Otra estocada. ¿Qué decÃs?