Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

FORD.—¿Tiene Page sesos? ¿Tiene ojos? ¿Tiene algo como entendimiento? Pues si los tiene, no hay duda de que están dormidos: no le sirven para nada. Por cierto que este muchacho llevara una carta veinte millas, con tanta facilidad como un cañón arroja una bala, punto en blanco, a doscientas cuarenta yardas. Page da rienda suelta a la inclinación de su esposa; da impulso y facilidades a su insensatez; ¡y ahora va adonde mi mujer, y la acompaña el muchacho de servicio de Falstaff! Un ciego podría ver al través de esto. ¡La acompaña el muchacho de Falstaff! ¡Bien urdidas están las intrigas! Y nuestras mujeres se juntan para condenarse ¡Bueno! Me apoderaré de él; en seguida torturaré a mi esposa, arrancaré la máscara de falsa modestia de la hipócrita señora Page, exhibiré a Page como un Acteón voluntario; y a estos violentos procederes, todos mis vecinos dirán amen. (Se oye el reloj dar horas.) El reloj me da el aviso, y mi certeza me invita a hacer un registro. Allí encontraré a Falstaff; y seré más encomiado que ridiculizado por esto; porque tan seguro es que Falstaff está allí como que la tierra está bajo los pies. Iré.

Entran Page, Pocofondo, Slender, el posadero, sir Hugh Evans, Caius y Rugby

POCOFONDO, PAGE, etc.—Pláceme veros, señor Ford.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker