Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces DON JUAN.— Venid, venid, vamos allá; esto puede servir de pasto a mi descontento. Ese héroe improvisado recoge toda la gloria de mi caÃda. Si puedo interponerle algún obstáculo en su camino, cualquier camino me parecerá venturoso. Cuento con vosotros dos. ¿Me prestaréis ayuda?
CONRADO y BORACHIO.— Hasta la muerte, señor.
DON JUAN.— Vamos a esa gran cena. Su mayor placer es el de verme caÃdo. ¡Si el cocinero compartiera mi intención!. ¿Vamos a tantear el terreno?
BORACHIO.— Estamos a las órdenes de vuestra señorÃa. (Salen.)