Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

DON PEDRO.— ¡Bien! ¡No hables sino en corcheas! ¡Notas, notas, de veras, y nada más!

Música.

BENEDICTO.— ¡Ahora, aria divina! ¡Ahora está su espíritu en éxtasis! ¿No es extraordinario que unas tripas de carnero tengan la propiedad de hacer salir las almas de su envoltura corporal? ¡Bien! ¿Y se les mendigará cuando todo se acabe?

BALTASARNIO.— (Canta.)

»No suspiréis más, niñas, no suspiréis, que los hombres han sido siempre perjuros; un pie dentro del mar y otro en la orilla y sin firmeza nunca en ninguna cosa.

»No suspiréis, pues, no; dejadles que se vayan; sed felices y alegres y exhalad vuestras penas en el «¡Ay!, nana, nana».

»No cantéis más canciones, no cantéis, tan tristes, melancólicas y lentas; la falsía del hombre fue la misma desde que Primavera dio sus primeras hojas.

»No suspiréis, pues no; dejadles que se vayan; sed felices y alegres y exhalad vuestras penas en el «¡Ay!, nana, nana».

DON PEDRO.— Por mi fe, una excelente canción.

BALTASARNIO.— Y un mal cantor, señor.

DON PEDRO.— ¡Quia! No, no, a fe mía. Cantas bastante bien para un caso de apuro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker