Otelo
Otelo en plena noche y en el puesto de guardia?
Es demasiado. Yago, ¿quién ha sido?
MONTANO
Si por parcialidad o lealtad de compañero
no te ajustas al rigor de la verdad,
no eres soldado.
YAGO
No toquéis esa fibra.
Que me arranquen esta lengua
antes que ofender a Miguel Casio.
Aunque creo que decir la verdad
no puede dañarle. Oídla, general.
Conversando Montano y yo,
viene uno clamando socorro
y Casio detrás con espada amenazante,
dispuesto a arremeter. Este caballero
se interpone y pide a Casio que se calme.
Yo salí tras el tipo que gritaba,
temiendo que sus voces, como luego sucedió,
espantaran a las gentes. Mas fue veloz,
logró escapar, y yo volví al instante,
porque oí un chocar y golpear de espadas
y a Casio maldiciendo, lo que no había oído
hasta esta noche. Cuando volví,
que fue en seguida, los vi enzarzados
a golpes y estocadas, igual que cuando vos
después los separasteis.