Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano TITANIA.—No, ni por todo tu reino. Vámonos, hadas, pues si me quedo más tiempo vamos a reñir de todas todas.
(Salen TITANIA y su séquito).
OBERÓN.—Bien, sigue tu camino, que no saldrás de esta enramada sin que yo te haya atormentado por esta ofensa. Ven aquÃ, mi gentil Puck. ¿Te acuerdas de cuando me senté en un promontorio y vi a una sirena sobre el dorso de un delfÃn entonando un aria tan dulce y melodiosa que hasta el rudo océano se apaciguó al oÃr su canto, y ciertas estrellas se lanzaron enloquecidas de sus esferas para gozar la música de la marina doncella?
PUCK.—Me acuerdo.