Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano OBERÓN.—En ese mismo tiempo vi, aunque no lo podrÃas ver tú, volar entre la frÃa luna y la tierra a Cupido llevando sus armas. Apuntó a cierta hermosa vestal entronizada hacia el oeste y lanzó una saeta de amor con suma destreza, como para atravesar cien mil corazones; más se extinguió el inflamado dardo de Cupido en los húmedos rayos de la casta luna, y la imperial virgen paso sin cuidado en solitaria y tranquila meditación[11]. Observé, sin embargo, el sitio donde el proyectil de Cupido cayó hiriendo una pequeña flor de occidente, blanca como la leche, y a la cual las doncellas llaman el amor desconsolado. Tráeme esa flor; ya en otra ocasión te mostré la planta. Su jugo, vertido sobre los dormidos párpados, hace que el hombre o la mujer se enamore perdidamente de la primera criatura viva que vea. Tráeme esa hierba y cuida de volver aquà antes que el leviatán[12] pueda haber nadado una legua.
PUCK.—Daré una vuelta completa alrededor de la tierra en cuarenta minutos.
(Sale PUCK).