Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos ARMADO.—Eres gracioso, porque eres pequeño.
MOTH.—Entonces soy un pequeño gracioso. Ahora, ¿por qué oportuno?
ARMADO.—Porque eres vivo.
MOTH.—¿DecÃs eso para hacerme un elogio, señor?
ARMADO.—Un elogio que mereces.
MOTH.—El mismo elogio podrÃa tributarse a una anguila.
ARMADO.—¡Cómo! ¿Es ingeniosa una anguila?
MOTH.—Una anguila es viva.
ARMADO.—He querido decir que eres vivo en la réplica. ¡Me calientas la sangre!
MOTH.—Comprendido, señor.
ARMADO.—No me gusta que se me contrarÃe.
MOTH.—(Aparte.) Se expresa mal; la falta de dinero es lo que le contrarÃa.
ARMADO.—He prometido estudiar tres años con el duque.
MOTH.—PodrÃais hacerlo en una hora, señor.
ARMADO.—Imposible.
MOTH.—¿Cuántos son tres por uno?
ARMADO.—Cuento mal. Eso se queda para un espÃritu de mozo de taberna.
MOTH.—Vos sois hidalgo y jugador.
ARMADO.—Lo confieso. Ambos tÃtulos constituyen la flor y nata de un cumplido caballero.