Macbeth
Macbeth oprimirán de tal modo que humo su razón se vuelva
y la memoria su oficio olvide en vapor envuelta.
Aletargados así los que vigilar debieran,
¿quién defenderá al rey Duncan? ¿qué señales y qué muestras
no dispondré por la alcoba hacinando las sospechas
en ellos del parricidio?
MACBETH:
¡Hijos varones engendra;
tus indómitas entrañas no deben concebir hembras!
Y si los mismos puñales de sus guardas nos sirvieran
y mancháramos de sangre sus rostros ¿no se creyera
que fue suya la perfidia, suya la traición horrenda?
LADY MACBETH:
¿Y quién osara negarlo cuando oyese en nuestra lengua
el penetrante alarido con que el dolor se revela?
MACBETH:
Estoy pronto. El tiempo emboza en falaces apariencias.
Encubra el falaz aspecto con miradas placenteras