Frankenstein

Frankenstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Empecé, pues, a preparar mi marcha; pero me obsesionaba un pensamiento que me llenaba de angustia y temor. Durante mi ausencia, mi familia seguiría ignorando la existencia de su enemigo, y quedaría a merced de sus ataques caso de que él, irritado por mi viaje, se lanzara contra ellos. Pero había prometido seguirme donde quiera que fuera; así que ¿no vendría tras de mí a Inglaterra? Este pensamiento era terrorífico en sí mismo, pero reconfortante, en cuanto que suponía que los míos estarían a salvo. Me torturaba la idea de que sucediera lo contrario de esto. Pero durante todo el tiempo que fui esclavo de mi criatura[75] siempre me dejé guiar por los impulsos del momento; y en ese instante tenía la seguridad de que me perseguiría, y, por tanto, mi familia quedaría libre del peligro de sus maquinaciones.

Partí hacia mis dos años de exilio a finales de agosto. Elizabeth aprobaba los motivos de mi marcha, y sólo lamentaba el no tener las mismas oportunidades que yo para ampliar su campo de experiencia y cultivar su mente. Lloró al despedirme, y me rogó que retornara feliz y en paz conmigo mismo.

—Todos confiamos en ti —dijo—; y si tú estás apenado, ¿cuál puede ser nuestro estado de ánimo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker