Frankenstein
Frankenstein Así pasaron horas terribles; murieron varios de mis perros; y yo estaba a punto de sucumbir, cuando divisé su navío, que navegaba sujeto por el ancla y me devolvió la esperanza de vivir. Ignoraba que los barcos se aventuraran tan al norte y me sorprendió verlo; rápidamente destruí una parte de mi trineo para hacer con él unos remos y así pude, con enorme esfuerzo, acercar mi improvisada balsa hacia el barco. Había decidido que, caso de que ustedes se dirigieran hacia el sur, me encomendaría a la clemencia de los mares antes que desistir de mi propósito. Esperaba poder convencerlo de que me diera un bote con el cual pudiera aún perseguir a mi enemigo. Pero iban hacia el norte. Me subieron a bordo cuando mis fuerzas estaban ya agotadas, y cuando mis múltiples desgracias me arrastraban hacia una muerte que aún no deseo, pues mi tarea está inconclusa.