Frankenstein
Frankenstein Margaret, ¿qué puedo decir sobre la prematura muerte de esta magnífica persona? ¿Qué puedo decir para que entiendas lo profundo de mi pesar? Todo lo que diera sería pobre e inadecuado. Las lágrimas abrasan mis mejillas; y una nube de desilusión nubla mi mente. Pero navego rumbo a Inglaterra, y allí quizá encuentre un consuelo.
Me interrumpen. ¿Qué significan estos ruidos? Es medianoche; la brisa sopla suavemente y, en cubierta, los hombres de guardia no se mueven. De nuevo el ruido; parece la voy de un hombre, pero mucho más ronca; viene del camarote donde reposan los restos de Frankenstein. Debo levantarme a ver qué sucede. Buenas noches, hermana mía.
¡Dios mío!, ¡qué escena acaba de tener lugar! Todavía estoy aturdido con el recuerdo. Apenas sé si tendré fueras para contarla; mas el relato que he anotado quedaría incompleto sin referir esta última y soberbia catástrofe.