Frankenstein
Frankenstein —Me alegra haber ganado un discÃpulo —dijo el señor Waldman—, y si su aplicación va pareja a su capacidad, no dudo de que tendrá éxito. La quÃmica es la parte de la filosofÃa natural en la cual se han hecho y se harán mayores progresos; precisamente por eso la escogà como dedicación. Pero no por ello he abandonado las otras ramas de la ciencia. Mal quÃmico serÃa el que se limitara exclusivamente a esa porción del conocimiento humano. Si su deseo es ser un auténtico hombre de ciencia y no un simple experimentadorcillo, le aconsejo encarecidamente que se dedique a todas las ramas de la filosofÃa natural, incluidas las matemáticas.
Me condujo entonces a su laboratorio y me explicó el uso de sus diversas máquinas, indicándome lo que debÃa comprarme. Me prometió que, cuando hubiera progresado lo suficiente en mis estudios como para no deteriorarlo, me permitirÃa utilizar su propio material. También me dio la lista de libros que le habÃa pedido y seguidamente me marché.
Asà concluyó un dÃa memorable para mÃ, pues habÃa de decidir mi futuro destino.