Carmilla

Carmilla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Él miraba hacia arriba, y nosotros le mirábamos hacia abajo, divertidas; al menos, puedo responder por mí misma. Sus penetrantes ojos negros, mientras miraba nuestros rostros, parecieron detectar algo que por un momento fijó su curiosidad.

Al cabo de un instante había desenrollado un paquete de cuero, repleto de toda clase de pequeños instrumentos de acero.

—Vea, mi señora —dijo, exhibiendo aquello y dirigiéndose a mí—. Profeso, entre otras cosas menos útiles, el arte de la dentistería. ¡Maldito sea el perro! —interpoló—. ¡Cállate, bestia! Aúlla de tal modo que mis señoras apenas podrán oír ni una sola palabra. Su noble amiga, la joven dama a vuestra derecha, tiene dientes muy afilados… Largos, finos, puntiagudos, como una lanza, como una aguja; ¡ja, ja! Con mi vista aguda y certera, mirando hacia arriba, lo he visto claramente; pues bien, si resulta que esto molesta a mi joven señora, y pienso que sí, aquí estoy yo, aquí está mi lima, aquí mi punzón, aquí mis pinzas; los voy a redondear y a hacer romos, si mi señora lo desea; ¡no más dientes de pez, sino de hermosa joven que es! ¿Eh? ¿Se ha disgustado la joven dama? ¿He sido demasiado atrevido? ¿La he ofendido?

La joven dama, a decir verdad, parecía muy irritada cuando se apartó de la ventana.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker