Heidi

Heidi

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al fin, un día, no pudo más. Se apresuró a envolver los panecillos en el gran pañuelo rojo, se puso el viejo sombrerito de paja y se dispuso a partir. Pero en la puerta de la calle surgió un gran obstáculo: la señorita Rottenmeier en aquel momento volvía de un paseo. Al ver a la niña se detuvo y la miró de pies a cabeza, muda de asombro. Se fijó especialmente en el hato que llevaba. Finalmente estalló:

—¿Qué significa esta nueva expedición? ¿No te he prohibido terminantemente que vayas a vagar por las calles? ¿Entonces, cómo te atreves a insistir? ¡Disfrazada de esta manera, pareces una vagabunda!

—No quería vagar por las calles. Sólo quería volver a mi casa —repuso Heidi, a la que empezaba a asustarle la señorita Rottenmeier.

—¿Cómo? ¿Qué oigo? ¿Volver a tu casa? —continuó la señorita Rottenmeier retorciéndose las manos—. ¿Huir? ¡Oh, si el señor Sesemann lo supiera! ¡Huir de su casa! ¡Más te vale que no se entere nunca! ¿Y qué es lo que te disgusta de esta casa? ¿No estás aquí mejor tratada de lo que te mereces? ¿Qué te falta? ¿Has tenido jamás una casa, una mesa, un servicio como los que aquí tienes? ¡Responde!

—No —contestó Heidi.

—¡Ya lo sabía! No te falta nada. Nada absolutamente. ¡Eres una criatura ingrata! Y tan bien se te trata que no sabes qué tontería inventar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker