Heidi

Heidi

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Claro que sí, tantos o más. Pero no llores más.

Cuando se sentó en la mesa para cenar, Heidi tenía aún los ojos enrojecidos y al ver el panecillo que estaba sobre el mantel, un nuevo sollozo le subió a la garganta. Pero se aguantó, porque sabía que en la mesa debía comportarse. Sebastián le hacía extrañas señas cada vez que se aproximaba a ella. Tan pronto indicaba su cabeza como la de la niña, guiñando un ojo como queriéndole decir:

—¡Ánimo! Lo he visto todo y lo he podido arreglar. Cuando Heidi entró en su habitación para acostarse, descubrió su viejo sombrerito de paja debajo de la manta. Estaba tan contenta que lo estrechó entre sus brazos y lo aplastó un poco más de lo que estaba. Después, tras haberlo envuelto en el pañuelo rojo, lo ocultó cuidadosamente en el último rincón de su armario. Era Sebastián el que lo había puesto bajo la manta. Se hallaba en el comedor cuando la señorita Rottenmeier llamó a Tinette y había oído el grito de desesperación de Heidi. Siguió a la doncella y cuando ésta salió del cuarto con el sombrero y los panecillos, se apoderó de aquél, diciendo:

—¡Yo me encargo de tirarlo!

Y lo puso en lugar seguro. Era lo que le había querido dar a entender por señas mientras cenaban.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker