Heidi
Heidi —No tendrá mucho que vigilar —dijo Dete—. A pesar de tener sólo cinco años, es lista; tiene ojos para ver y se entera de lo que pasa, de eso me he dado cuenta. Y mejor que sea asÃ, porque el viejo no posee nada más que su cabaña y sus dos cabras.
—¿Acaso antes habÃa tenido algo más? —preguntó Barbel.