Heidi
Heidi —¡Oh, no tardará en llegar la primavera —dijo en tono consolador—, y entonces vendrán, con toda seguridad! AquÃ, en las montañas, el tiempo pasa muy rápido y, además, viniendo en primavera, pueden permanecer más tiempo y Clara seguramente lo preferirá mejor asÃ. Ahora, vámonos a ver al abuelito.
Y poniendo su mano en la del buen amigo, empezó a subir la cuesta hacia la cabaña. Heidi tenÃa tanto deseo de devolver al doctor la alegrÃa y la felicidad, que comenzó de nuevo a demostrarle cuán rápidamente pasaba el tiempo en los Alpes y que los largos y cálidos dÃas del verano volverÃan muy pronto, mucho antes de que uno se diera cuenta. Hablaba con tanta convicción que se olvidó de la decepción que sufriera poco antes y, apenas vio a su abuelo, empezó a gritar alegremente:
—TodavÃa no han venido, pero el tiempo pasará rápidamente y entonces vendrán.