Heidi

Heidi

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El Viejo trató de convencer al doctor de que pasara allí en los Alpes aquellos hermosos días de otoño o que, por lo menos, subiese cada vez que el tiempo fuese bueno. Lamentaba no poder ofrecerle alojamiento en la cabaña porque no había medio de arreglarlo. Le aconsejó que no volviera al balneario de Ragatz, sino que tomara una habitación en Dörfli, por ejemplo, en la posada del pueblo, la cual, aunque sencilla y modesta, era agradable y limpia. De este modo el doctor podría subir todas las mañanas a la montaña, lo que no podría menos de hacerle bien, aseguraba el Viejo muy convencido, y añadió que, además, él tendría sumo placer en servirle de guía para enseñarle las partes más elevadas de aquella región, donde hallarían sitios que seguramente serían de su agrado.

Mientras, el sol había ido remontándose en el cielo y señalaba el mediodía. El viento se había calmado y los abetos guardaban silencio desde hacía largo rato. El aire, que era delicioso y suave aún, a pesar de la altura en que se hallaba la cabaña, llevaba una agradable frescura hacia el banco soleado.

El Viejo se levantó al fin y entró un momento en la cabaña, de la cual salió con la mesa que colocó delante del banco.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker