Heidi
Heidi Heidi se levantó para ir a buscar el saco de provisiones a fin de que el doctor pudiera comer en el mismo sitio donde se hallaba sentado. Pero su amigo declaró que no sentía apetito y que solamente quería beber un vaso de leche, después de lo cual deseaba pasearse un poco por la montaña y subir aún más arriba de donde se hallaban. Heidi se dio cuenta inmediatamente de que ella tampoco tenía hambre, de que también preferiría beber solamente un vaso de leche y acompañar al doctor montaña arriba, hasta las grandes rocas cubiertas de musgo, muy cerca del lugar donde por poco se cae Cascabel al precipicio y donde crecen las hierbas más aromáticas. La niña se dirigió hacia Pedro, le explicó lo que sucedía y le ordenó que ordeñara a Blanquita para llenar dos vasos de leche, uno para el señor doctor y otro para ella. Pedro, muy sorprendido, contempló un momento a Heidi, y luego preguntó:
—¿Y para quién es lo que hay en el saco?
—Para ti, si lo quieres —respondió ella—, pero haz el favor de darte prisa con la leche.