Heidi

Heidi

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, abuelito. No lo encuentro por ninguna parte, a pesar de que dijiste que estaba en la puerta del cobertizo —repuso la niña mirando en todas direcciones.

A todo esto, el viento había adquirido mayor violencia y comenzó a sacudir las puertas del cobertizo.

—Abuelito, ha sido el viento —exclamó Heidi—. ¡Oh, si se hubiera llevado el sillón de Clara a Dörfli, tardaríamos mucho tiempo en volverlo a traer y ya no podríamos ir a los prados porque sería demasiado tarde!

—Si ha llegado a Dörfli, no podremos encontrarlo de ninguna manera, porque se habrá hecho mil pedazos —dijo el abuelo avanzando para examinar la pendiente—. Es curioso —añadió midiendo con la mirada el trayecto que debía de haber recorrido el sillón para dar la vuelta a la cabaña.

—¡Oh, qué desgracia, ya no podremos ir hoy, y acaso jamás, a los campos de pastos! —exclamó Clara, desolada—. Indudablemente será preciso que me vuelva a casa, puesto que no tengo el sillón. ¡Qué desdicha, qué desdicha!

Pero Heidi levantó hacia el Viejo sus ojos llenos de confianza y dijo:

—¿Verdad, abuelito, que tú inventarás cualquier cosa para que Clara no tenga necesidad de volver en seguida a su casa, como ella cree?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker