Heidi
Heidi Algunas horas transcurrieron así. De pronto Heidi tuvo la idea de ir hacia donde estaban las flores a ver si había muchas, si estaban completamente abiertas y si olían tan bien como en el verano anterior. Para poder ir con Clara era preciso esperar a que el Viejo volviera al atardecer, pero entonces quizá ya todas las flores hubieran cerrado sus corolas. El deseo de verlas se hizo en Heidi irresistible hasta el punto de que dijo sin vacilación:
—¿No te incomodarás, Clara, si te dejo un momento sola para ir allá arriba? ¡Me gustaría tanto volver a ver las flores! Espérate…
Heidi había tenido una idea. Se separó un poco de la enferma arrancó unos manojos de hierba y, cogiendo por el cuello a Blancanieves, la condujo al lado de Clara.
—Entre tanto, no estarás sola —le dijo Heidi obligando a Blancanieves a que se echara al lado de la niña.