Heidi

Heidi

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entonces Heidi dirigió en torno suyo una mirada escrutadora. Sin duda había tenido una nueva ocurrencia. En los altos campos de pastos, sentado en el mismo sitio donde antes estuviera echado, Pedro contemplaba fijamente a las niñas. Dos horas hacía que estaba allí sin moverse y casi sin pestañear, como si no pudiese comprender lo que sucedía. Aquella misma mañana había destruido el sillón, su enemigo, para que todo concluyera y la forastera no pudiera moverse de la cabaña, y he aquí que, de pronto, había aparecido en lo alto del monte, pues estaba realmente allí, sentada sobre la hierba y al lado de Heidi.

Era imposible. Sin embargo, no hacía sino mirar y mirar y siempre veía lo mismo. Heidi lo divisó también.

—Baja, Pedro —exclamó en tono imperativo.

—No —replicó él.

—Sí, es preciso que bajes. No puedo hacerlo sola, necesito que me ayudes. Ven en seguida.

—Yo no voy.

Entonces Heidi echó a correr hacia la altura donde Pedro se hallaba y, deteniéndose a mitad del camino, le apostrofó con ojos centelleantes:

—Pedro, si no vienes en seguida, te aseguro que vas a acordarte de mí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker