Heidi
Heidi En aquel lugar, protegido por las rocosas montañas, soplaba suavemente el viento y producía un tenue rumor entre los zarzales. De vez en cuando, Heidi dejaba su sitio y corría de aquí para allá; siempre hallaba un rincón más bello que los otros y se sentaba en todas partes donde juzgaba que las flores eran más abundantes o que su perfume era más exquisito para que la brisa lo llevara a oleadas sobre ella.