La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma Había sido indiferente a la absolución y a su destino en tan importantes funciones, las primeras que desempeñaría en su vida; tampoco le afectaba su alta posición en la sociedad, ni la asidua corte que le hacían todos los eclesiásticos y todos los devotos de la diócesis. Las bonitas habitaciones que tenía en el palacio Sanseverina no fueron suficientes. Encantada con ello, la duquesa se había visto obligada a cederle entero el segundo piso de su palacio y dos hermosos salones del primero, que estaban constantemente llenos de personajes haciendo antesala para mostrar sus respetos al joven coadjutor. La cláusula de futura sucesión había producido un efecto sorprendente en el país; ahora se consideraban virtudes todas aquellas cualidades firmes de su carácter que no hacía mucho tanto escandalizaban a los pobres y necios cortesanos.