La Milla Verde
La Milla Verde Esa noche, Paul se sentó en su oficina con una botella de agua. TenÃa una infección urinaria, y cada vez que iba al baño era como mear cuchillas. Pero su dolor no le impedÃa pensar en Coffey. ¿Cómo alguien tan… roto por dentro podÃa ser un monstruo?
Antes de apagar las luces, echó un último vistazo al bloque. John Coffey estaba sentado en su catre, mirando las sombras. Su enorme pecho subÃa y bajaba con respiraciones lentas.
Paul se quedó un momento observándolo. Algo en el aire se sentÃa distinto.
Esa fue la primera noche. La primera noche en la Milla Verde.
La rutina en la Milla Verde tenÃa su propio ritmo. Los condenados llegaban, esperaban su turno en la Freidora, y al final del pasillo solo quedaba el silencio. Pero con John Coffey, las cosas no eran tan simples.
Paul lo observaba cuando creÃa que nadie miraba. Se quedaba sentado en su catre, inmóvil, con las manos enormes apoyadas en las rodillas. No hablaba mucho, no pedÃa nada. Pero habÃa algo en él… una calma que no encajaba con un asesino de niñas.
—No me gusta —murmuró Dean una noche, encendiendo un cigarro en la oficina. —¿Coffey? —preguntó Paul. —No. Percy. Está empeorando.
