La Flecha negra
La Flecha negra Esta idea trajo a su memoria el recuerdo de Matcham.
Sonrió al pensar en su raro compañero, y le asaltó la curiosidad de saber dónde estarÃa. Desde que juntos llegaron a las puertas de Moat House, habÃa desaparecido el jovenzuelo, y ya empezaba Dick a sentir el deseo de cruzar con él la palabra.
Cerca de una hora después, celebrada la misa rápidamente por sir Oliver, se reunió la compañÃa en la sala, disponiéndose para la comida. Era un largo y bajo aposento, cubierto de verdes juncos y ornadas sus paredes con tapices de Arras representando hombres salvajes y sabuesos siguiendo un rastro; aquà y allá colgaban lanzas, arcos y escudos. ArdÃa el fuego en la gran chimenea. En torno a la pared habÃa bancos tapizados y, en el centro, la mesa, bien provista, esperaba la llegada de los comensales.
No se presentaron sir Daniel ni su esposa. El mismo sir Oliver estaba también ausente, y tampoco se sabÃa nada de Matcham.
Dick comenzó a alarmarse, recordando los tristes presentimientos de su compañero, y sospechando ya que algo malo le hubiera ocurrido a éste en aquella casa.
Después de la comida se encontró con Goody Hatch, que marchaba apresuradamente en busca de lady Brackley.