La Flecha negra
La Flecha negra Desde un principio comprendà que erais desleal y duro de corazón. Vuestras manos están manchadas con la sangre de mi padre. No la toquéis; no conseguiréis lavarla. Os participo que algún dÃa pereceréis por mi causa, y os diré, además, que si intentáis casar con algún otro a la damisela Joanna Sedley, con la cual he jurado solemnemente casarme yo, el castigo que recibiréis será rapidÃsimo. El primer paso que deis para ello será también el primero que os conduzca hacia la tumba.
RICHARD SHELTON