La Flecha negra

La Flecha negra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ahora, John Capper —dijo Dick—, vuelve a Shoreby, aunque en ello te vaya la vida. Tráeme enseguida cuantos hombres puedas reunir. Éste será el punto de cita, a no ser que los hombres estuviesen muy diseminados y vieses que el día se acercaba antes de juntarlos, en cuyo caso el sitio de cita será algo más allá, hacia la entrada de la ciudad. Greensheve y yo nos quedamos aquí vigilando. ¡Date prisa, John Capper, y que los santos vengan en tu ayuda!

Y en cuanto hubo desaparecido el enviado, continuó diciendo Dick:

—Ahora, Greensheve, vamos tú y yo a rondar el jardín, dando un rodeo. Quiero ver si tus ojos te engañaron.

Manteniéndose a buena distancia del muro, y aprovechando todos los altibajos del terreno, vigilaron la casa por dos de sus lados sin observar nada de interés. En la tercera fachada, la tapia del jardín se hallaba muy cerca de la playa, y para guardar la debida distancia tuvieron que descender algún trecho sobre las arenas. Aunque la marea estaba todavía bastante baja, la resaca era tan alta y tan llana la orilla que, al romper las olas, una gran sábana de espuma y de agua la cubría rápidamente, y así Dick y Greensheve tuvieron que realizar esta parte de su ronda hundidos hasta el tobillo o hasta las rodillas, casi vadeando las frías y saladas aguas del mar del Norte.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker