La Flecha negra

La Flecha negra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—El barco avanza con dificultad, malo está el mar, contrario es el viento —respondió el muchacho—, y, por lo que me dice el timonel, mucho será que lleguemos a tierra a pie enjuto.

—¡Ah! —exclamó el barón tristemente—. ¡Todos los terrores me asaltarán así en el tránsito de la muerte! ¡Pedid a Dios, caballero, que os conceda una existencia mísera y morir tranquilamente, mejor que veros toda la vida ensalzado y regalado a son de gaita y tamboril, para que luego, en vuestras postreras horas, os veáis hundido en la desdicha! Sea como fuere, tengo algo en la mente que no admite dilación. ¿No tenemos cura a bordo?

—Ninguno —contestó Dick.

—Atendamos, entonces, a mis intereses profanos —resumió lord Foxham—. Cuando haya muerto, debéis mostraros tan buen amigo mío como intrépido enemigo fuisteis en vida. Caigo en mala hora para mí, para Inglaterra y para los que en mí confiaron. Mis hombres son conducidos por Hamley… el que era vuestro rival; se reunirán en la sala grande de Holywood; este anillo que sacaréis de mi dedo acreditará que obráis por orden mía; además, escribiré dos palabras en este papel, ordenando a Hamley que os ceda la damisela. ¿Obedeceréis? No lo sé.

—Pero, milord, ¿de qué órdenes habláis?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker