La Flecha negra
La Flecha negra La damisela se enterneció ante estas palabras, y cuando, poco después sonó la campana llamando a la mesa a todos los de la casa de sir Daniel, Dick fue colocado, muy tieso, como envarado, contra la pared, en un lugar donde una división de los tapices le permitía respirar más libremente y aun atisbar lo que pasara en el aposento.