La Flecha negra
La Flecha negra Pero Lawless seguía riendo y tambaleándose, intentando dar unas palmadas en la espalda al joven Shelton.
En aquel momento, el fino oído de Dick percibió un rápido roce en los tapices. De un salto se lanzó al sitio de donde provenía el ruido, y un instante después caía arrancado un trozo de la colgadura de la pared y, envueltos en él, Dick y el espía.
Rodaron una y otra vez, luchando por agarrarse del cuello, frustrando sus propósitos el tapiz que estorbaba sus movimientos, y siempre cogidos con silenciosa y mortal furia. Pero Dick era mucho más fuerte; pronto quedó el espía postrado bajo su rodilla, y un solo golpe del largo puñal del vencedor le dejó sin vida.