La Flecha negra
La Flecha negra Milord de Shoreby: vos que habéis escrito esta carta ¿sabéis por qué ha muerto vuestro amigo? Pero permitidme que os dé un consejo: no os caséis.
JOHN AMEND-ALL
Colocó el papel sobre el pecho del cadáver, y entonces Lawless, que había estado contemplando todo esto con ciertos destellos de inteligencia, que reaccionaba ya, sacó de pronto una de las flechas negras que llevaba bajo el hábito y rápidamente clavó con ella la carta en aquel cuerpo. El espectáculo de esta irreverencia, que más bien parecía crueldad, arrancó un grito de horror a Shelton; pero el forajido no hizo más que reírse.
—Quiero que la gloria de esta hazaña se la lleve mi orden —exclamó con voz hiposa—. Mis alegres compañeros se han de llevar la fama… la fama, hermano.
Cerrando apretadamente los ojos y abriendo la boca como un sochantre, comenzó a cantar, con formidable voz:
Si así empináis el blanco vino…