La Flecha negra
La Flecha negra —Esto encontré clavado en la puerta de la iglesia —dijo, entregándoselo al párroco—. Nada más he hallado, señor cura.
—¡Vaya! ¡Por el poder de nuestra santa Madre Iglesia! —exclamó sir Oliver—. ¡Esto raya en sacrilegio! ¡Qué se haga porque es voluntad del rey o del señor feudal mandarlo… bien, pase; pero que cualquier descamisado vagabundo venga a pegar papeles en la puerta del presbiterio… eso, eso es casi un sacrilegio!… Por menos han llevado a la hoguera a muchos hombres. Pero, a ver, ¿qué se nos dice aqu�… Va desapareciendo la luz por momentos… Master Richard, vos que sois joven y tenéis buena vista, ¿queréis leerme este libelo?
Dick Shelton tomó el papel y leyó en voz alta. ContenÃa algunos versos, toscas coplas de ciego que apenas si rimaban, escritas en burdos caracteres y con mala ortografÃa. Algo corregidos y mejorados, decÃan más o menos:
TenÃa en el cinto cuatro flechas
negras por las cuatro penas que he soportado
y para los cuatro hombres malvados
que nos tiranizan y nos atropellan.
Una dio en el blanco, una ya acertó
pues al viejo Appleyard muerto lo dejó.
Otra, master Hatch, para vos, no miento
por quemar Grimstone hasta los cimientos.
A Oliver Oates otra irá a parar