La Flecha negra
La Flecha negra No le hallaron a Dick más arma que su largo puñal, y esto habló en favor suyo, hasta que un hombre, oficiosamente, lo sacó de su vaina; entonces se vio que estaba aún manchado con la sangre de Rutter. Se alzó entonces un tremendo vocerío entre los partidarios de sir Daniel, cortándolo enseguida el hombrón con un gesto y una mirada imperiosa.
Pero, al llegarle el turno a Lawless, se le encontró debajo de su habito un haz de flechas idénticas a las que habían sido disparadas.
—¿Y qué decís ahora? —preguntó a Dick, con aire ceñudo, el hombrón.