La Flecha negra
La Flecha negra —Master Shelton, muy terco sois —repuso severamente el conde—. Mal camino es ése para prosperar en el mundo. A pesar de todo, y para librarme de vuestra importunidad, voy a complaceros una vez más. Marchaos, pues, juntos; pero cautelosamente y salid rápidamente de la ciudad de Shoreby. Porque ese sir Daniel, ¡a quien el cielo confunda!, tiene sed insaciable de vuestra sangre.
—Milord, os expreso ahora con palabras mi gratitud, esperando poder pagaros dentro de breve plazo una parte de mi deuda —contestó Dick mientras salÃa de la habitación.